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Sitio Columbanos
A los pocos meses de arribar al Lago Sebu, donde los T’bolis viven, quedé convencido de que proteger lo que quedaba del bosque tropical del área, era vital para el bienestar de los T’bolis y también de los habitantes de las tierras bajas.
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El derecho a la vida de las personas es inseparable de su derecho a fuentes de alimento y de subsistencia.
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Los pueblos de América Latina tienen derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios, con condiciones más humanas; libres de amenazas del hambre, y de toda forma de violencia.
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Es Hora de Reformar la Caduca Ley de Minería.
Leer más...Conferencia Católica de los Obispos de las Filipinas.
Las industrias extractoras, tales como la minería y la perforación del subsuelo en busca de gas y petróleo, históricamente han infligido daños permanentes a las comunidades y ecologías en las cuales están ubicadas. Raramente la gente pobre o los países obtienen beneficios de la extracción de estos recursos, que demasiado a menudo destruyen el medio ambiente, explotan la mano de obra local, desplazan comunidades, y socavan el desarrollo sostenible.
El daño ambiental causado por la extracción de la riqueza interior de la Tierra ha sido incalculable. Las fugas de gas en el gasoducto Camisea en Perú, han causado incendios devastadores y han contaminado ríos, mientras que la deforestación hecha para sacar y transportar el gas es la causa de erosiones y deslizamientos de tierra en una de las regiones más diversificadas biológicamente de la Tierra. Mientras tanto, la sorprendente biodiversidad que habita los bosques de Chile está siendo dispersada para abrir paso a granjas industriales de árboles, y en el proceso desplazan comunidades indígenas. En las Filipinas, los derrames de cianuro de las operaciones mineras se han transminado a los cuerpos de agua circundantes. Y en la región de la Appalachia, traxcavos gigantes arrancan el follaje y remueven la tierra, empujando el desperdicio hacia los valles, ríos y lagos, y rebajan las cimas de cerros y montañas hasta 500 pies para poder llegar a las vetas de carbón.
Graves riesgos a la salud y a la seguridad para las comunidades cercanas y las familias, así como también para los trabajadores, acompañan a esta devastación ambiental. Índices extraordinariamente altos de náusea, diarrea, vómito y asma han sido documentados entre infantes en regiones mineras. Actividades de tala y minería sin control en las Filipinas han causado docenas de deslizamientos de tierra cada año, sepultando aldeas enteras y matando a cientos de personas. Al mismo tiempo, peligrosas condiciones laborales dentro de las minas, agravadas por pobres reglamentos que no se aplican o que no existen, han resultado en un aumento en los accidentes mineros y en muertes, como se demostró en los E.U. con las tragedias en las minas de los condados de Sago y Harlan, en el estado de Virginia Occidental.
A las comunidades raramente se les informa o se les consulta sobre la expansión de industrias extractoras en sus tierras, y cuando oponen resistencia a la intrusión se enfrentan a la militarización y a la represión. Los pueblos indígenas se ven mayormente afectados. Desalojados de sus tierras tradicionales para hacer paso a operaciones mineras o de perforación de gas y petróleo, u obligados a marcharse por la limitación de los recursos de agua que son desviados hacia las minas, y que lo que queda está contaminado por derrames tóxicos, los medios de subsistencia tradicionales y las prácticas culturales van desapareciendo.
La tierra y sus recursos deben ser respetados y utilizados sabiamente, no explotados sin ninguna consideración a las consecuencias humanas o ecológicas. Irónicamente, son algunas de las naciones más pobres las que son las más ricas en depósitos de gas y petróleo, oro, plata y cobre, así como también en otros recursos naturales como bosques y arrecifes de coral. Estos países y sus poblaciones deben beneficiarse de esta riqueza y utilizarla para determinar su propio camino al desarrollo. Creemos que es posible un sistema de administración de recursos, ecológica y equitativamente sano.