Boletín de JPIC de
los Misioneros Columbanos
Cuestionando Estructuras, Transformando Vidas

7 de abril de 2008
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ÍNDICE

Comercio

La Protección de los Bosques como Manera de Desacelerar el Cambio Climático.

A los pocos meses de arribar al Lago Sebu, donde los T’bolis viven, quedé convencido de que proteger lo que quedaba del bosque tropical del área, era vital para el bienestar de los T’bolis y también de los habitantes de las tierras bajas.

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Es Necesario un Nuevo Paradigma Comercial

Industrias Extractoras.

El derecho a la vida de las personas es inseparable de su derecho a fuentes de alimento y de subsistencia.

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Respuesta Columbana: Jornada de Accion Global

Comunicado del episcopado peruano: Para un rostro humano de la minería.

Los pueblos de América Latina tienen derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios, con condiciones más humanas; libres de amenazas del hambre, y de toda forma de violencia.

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Alertas para Acción

Alertas para Acción

Es Hora de Reformar la Caduca Ley de Minería.

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La Protección de los Bosques como Manera de Desacelerar el Cambio Climático.

Por Sean McDonagh, SSC

Mi interés en la ecología proviene de mis experiencias al trabajar con el pueblo T’boli en Cotabato del Sur, en los años 1980 a 1991. A los pocos meses de arribar al Lago Sebu, donde los T’bolis viven, quedé convencido de que proteger lo que quedaba del bosque tropical del área, era vital para el bienestar de los T’bolis y también de los habitantes de las tierras bajas.

La deforestación tropical ha causado grandes estragos en las Filipinas. Cuando los españoles abandonaron las Filipinas a finales del siglo XIX, casi el 75% de los bosques tropicales aún estaban intactos. La arremetida contra los bosques inició en serio después de la Segunda Guerra Mundial. A las compañías se les dio permiso para talar grandes áreas de bosques. A los pueblos tribales que vivían en las áreas nunca se les pidió permiso para destruir sus hábitats, los cuales ellos habían administrado durante cientos, y en algunos casos, miles de años. Unas cuantas personas hicieron enormes fortunas, mientras que la mayoría de los filipinos y el medio ambiente sufren las consecuencias. Hoy, menos del 10% de las Filipinas están cubiertas con bosques tropicales. La agricultura autosustentable en archipiélagos tropicales, como las Filipinas, requiere de una cobertura tropical del 50%. Sin ella, la erosión de la tierra aumenta dramáticamente y caros sistemas de irrigación se vuelven inútiles, porque los bosques no secretan agua lentamente en los ríos para sostener el flujo durante las temporadas secas.

El legado de ese saqueo es ahora evidente cada vez que un tifón causa inundaciones, desprendimientos masivos de tierra y pérdidas terribles de vidas, especialmente entre los pobres. Los filipinos podrían haber manejado los bosques de una manera autosustentable y, al hacerlo así, habrían asegurado los empleos a largo plazo para cientos de miles familias filipinas.

Lo que ha sucedido en las Filipinas ha sucedido también en el mundo entero. Entre los años 2000 y 2005 los bosques tropicales han desaparecido a un ritmo aproximado de 10.4 millones de hectáreas anuales. Estos bosques contienen el 70% de la biodiversidad mundial, y a cerca de 60 millones de personas, muchas de ellas entre los más pobres del mundo en el planeta.

Una última oportunidad para los bosques tropicales podría emerger aquí, de estas discusiones de la Convención Estructural de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CENUCC). Los científicos consideran que el 20% de las emisiones invernadero globales provienen de la destrucción forestal. Así que el estabilizar las emisiones de gas invernadero que se emiten a la atmósfera a niveles seguros requiere una reducción significativa en el ritmo actual de deforestación.

Una iniciativa que se trata de lograr aquí en Bali es la llamada REDD. Las iniciales significan Reducir Emisiones por la Deforestación y Degradación. Aparte de secuestrar el carbón, la iniciativa REDD tiene un número de prioridades. Tiene como objetivo preservar los bosques que contengan niveles importantes de biodiversidad, o que son importantes para lo que hoy se llaman servicios de ecosistemas (yo encuentro este término que intenta poner un valor monetario en todo, particularmente inapropiado cuando se refiere al mundo viviente). Estos incluyen regulación del agua, control de inundaciones y la protección de especies locales.

Si se pueden generar reducciones de emisión, verificables y creíbles, entonces los mercados de carbón podrían proporcionar algunos ingresos para las iniciativas REDD. De acuerdo a Urip Hudiono, que escribió en el Jakarta Post del 30 de noviembre, Indonesia podría recibir 2 mil millones de dólares americanos en ingresos anuales netos a partir de la preservación de los bosques de la nación y ofrecerlos como lavabo de dióxido de carbono en el mercado global de carbón.

Los mercados de carbón son sólo una manera de promover REDD. Los países pobres están demandando un fondo nuevo y separado de REDD y también que las iniciativas REDD sean reconocidas bajo la UNFCCC (United Nations Framework Convention on Climate Change). A la fecha, los bosques existentes no están cubiertos por la UNFCCC. Esto es una anomalía, dado que la plantación de árboles está reconocida por la Convención.

Para que una iniciativa REDD importante llegue a tener éxito, los beneficios económicos deben estar, a lo menos, a la par con los actuales incentivos económicos que impulsan la deforestación a ritmos sin precedentes. Durante mi tiempo en las montañas T’boli, a menudo me enteré de propuestas de reforestación, de parte del gobierno y otras agencias, que completamente ignoraban que los pueblos tribales vivían en los bosques y utilizaban sus recursos para sostener sus vidas. Cualesquier iniciativa REDD, por lo tanto, debe tomar en cuenta las necesidades de los habitantes rurales de los bosques y de los pueblos indígenas.

En mi propia experiencia, la propiedad es un tema crucial. Cuando una comunidad posee la tierra tiene un enorme incentivo para protegerla. Es poco realista esperar que un pueblo proteja un bosque para el beneficio de personas que viven río abajo o de la población mundial,a menos de que tengan algún nivel de propiedad del bosque. A nivel nacional, si se espera que países como las Filipinas promuevan políticas que no dañen el clima a través de la deforestación, requerirán de apoyo económico adicional para lograr tales objetivos.

Muchas de las Organizaciones No Gubernamentales reunidas aquí en Bali discuten que REDD debe contar con un fondo, independiente de cuerpos tales como el Banco Mundial. También están preocupadas que el dinero nuevo esté siendo desviado por los países de flujos de ayuda existentes, tales como los programas de Asistencia de Desarrollo Oficial.

Existen problemas complejos en el desarrollo de REDD, desde el diseñar mecanismos de vigilancia hasta seleccionar los mejores instrumentos financieros, pero esta complejidad no debería ser obstáculo para un acuerdo porque beneficiará a países pobres y ricos por igual. REDD podría entregar beneficios múltiples en el área de cambio climático, en la protección de la biodiversidad y en asegurar una base agricultural autosustentable para muchos países, donde la seguridad alimentaria se está convirtiendo en un problema mayor. Soy cautelosamente optimista que el trabajo base para una iniciativa REDD podría ser negociada aquí en Bali.