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Sitio Columbanos
Hoy, cinco años después, y a pesar de la oposición mundial sin precedentes a la guerra, estamos marcando el quinto aniversario.
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En tiempos cada vez más crueles, cuando la violencia parece estallar a dondequiera que volteemos, cada vez es más obvio que la solución no radica en acciones militares, ya que cada acto de agresión sólo genera una reacción beligerante.
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Entre las incontables víctimas de esta guerra y oculto entre el caos del conflicto, un grupo continúa olvidado en la obscuridad, sus números sin contar, sus pérdidas sin tomarse en cuenta.
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Testimonio de Paz Cristiana para Irak.
Leer más...En tiempos cada vez más crueles, cuando la violencia parece estallar a dondequiera que volteemos, cada vez es más obvio que la solución no radica en acciones militares, ya que cada acto de agresión sólo genera una reacción beligerante. Mientras que países que emergen de los tiempos negros de la represión política, tales como Perú y Chile, dan los primeros pasos hacia la paz y la reconciliación a través de la institución de comisiones de la verdad, es con gran tristeza que observamos la intensificación de hostilidades en el Oriente Medio, una renovada carrera armamentista, y un aumento en la militarización de la frontera entre México y los Estados Unidos.
Oficina Columbana de Educación Misionera
En cada rincón de la tierra, vemos signos del aumento de la militarización y el escalamiento de conflictos. Mientras que las batallas rugen en Afganistán e Irak, la amenaza de la guerra pende sobre muchas de nuestras comunidades mundiales. A pesar de que la actual Constitución japonesa renuncia a la guerra y a los medios bélicos, en el contexto de una carrera armamentista en el noroeste asiático, existe una creciente presión para reformarla y reconstruir las capacidades militares de agresión del Japón. Equipo y mallas militares de alta tecnología, así como soldados adicionales, están siendo desplazados a la frontera de México-Estados Unidos, mientras que la actual administración está presionando para actualizar las capacidades de armas nucleares de los Estados Unidos. A pesar de todo lo impresionante, este poderío militar no llevará a una paz efectiva sin solucionar las causas que son la raíz de los conflictos existentes o que amenazan con surgir.
Con frecuencia equiparamos la violencia solamente con las armas y nos olvidamos de la violencia diaria que muchos de nuestros hermanos sufren. La pobreza, el hambre, la falta de acceso a servicios básicos como atención médica, agua limpia y educación, la destrucción ambiental y la discriminación, todo esto obstaculiza las oportunidades para una paz verdadera y permanente.
Las comisiones de la verdad establecidas en la estela de la violencia política y la represión, como en Perú y en Chile, pueden ser un importante primer paso en el camino de la reconciliación y la paz duradera, al proporcionar alguna medida de resolución para aquellos que han perdido a seres queridos en los conflictos, y al crear un espacio para que los ciudadanos se enfrenten con el pasado reciente. Sin embargo, las causas y raíces del conflicto deben ser examinadas, y las violaciones a los derechos humanos y otros crímenes deben ser juzgados, desmantelando de esta manera las estructuras de impunidad y reforzando las leyes. Las estructuras que perpetúan la violación de los derechos humanos y las soluciones militares, tales como la Escuela de las Américas y el Instituto de Cooperación para la Seguridad del Hemisferio Occidental, deben ser clausuradas y desmanteladas.
Cuando los gobiernos optan por resolver los conflictos a través de la fuerza bruta en vez de la diplomacia, nosotros rechazamos este método agresivo y militarístico. Al tratar de vencer con la fuerza, sólo logran mostrar sus debilidades. Con demasiada frecuencia, son los ciudadanos inocentes que se ven atrapados entre los dos bandos, los que pagan el precio mayor. Como gente de fe hemos sido llamados a amar a nuestros enemigos y a orar por los que nos maltratan para romper la espiral de venganza y odio, y a abrir nuestros brazos a un futuro que esté basado en la paz.